
El día 29 de mayo de 2007 se cumplieron diez años de la muerte de Jeff Buckley. Posiblemente el músico con menor legado que más ha influido en los últimos años. Aquel día de hace diez años, mientras esperaba a que sus músicos se reunieran con él en Memphis (Tenessee) donde estaba grabando el que iba a ser su segundo, y a la postre último álbum My Sweetheart Drunk (llamado después Sketches For My Sweetheart Drunk) salió con un amigo para contemplar la puesta de sol sobre el río Wolf. Llevaban junto a ellos un stereo en el que oían música. Sonaba Whole Lotta Love de Led Zeppelín cuando Jeff se zambulló, totalmente vestido, en el agua. Su colega reía y le daba caña al volumen; Jeff cantaba a voz en grito. Un barco de esos que hacen la travesía a lo largo del río generó olas que pusieron en peligro el stereo. El compañero de Jeff pilló el compacto para que no lo petara el agua y fue en ese fatídico momento que daba la espalda al río cuando Jeff desapareció. Su cuerpo fue encontrado, después de cinco días, a más de cien millas río abajo en Beale Street, una de las cunas del blues.
Recuerdo la primera vez que escuché Grace. José Luis me lo grabó en una cinta junto al To Bring You My Love de P.J. Harvey. Era éste último el que más quería oír. Me tumbé en la cama de mi cuarto; bueno, vivía por aquel entonces en Orihuela, era mi segundo año de carrera, año 95-96. Me tragué todo el disco de la P.J. disfrutándolo un montón, que no veas cómo suenan las guitarras de ese álbum. Acabó el disco y la cara A de la cinta: era una T.D.K de las de siempre pero de noventa. Le di la vuelta, puse la cara B y los armónicos que rompían la ondulación en do mayor de Mojo Pin me atrajo tanto que cuando la voz casi susurrante de la primera estrofa apareció – Well I´m lying in my bed / The blanket is warm / This body will never be safe from harm / […] (Bien, estoy tumbado en mi cama / la manta caliente / este cuerpo no estará nunca a salvo del dolor / […]- me quedé dormido. Desperté a los cinco o diez minutos, apenas fue una cabezadita… pero se vio que hacía mucho tiempo que no me cantaban una nana tan especial. Después de aquel día fui escuchando una y otra vez el disco, memorizando los riffs, percutando los ritmos, gritando el “Did you say 'no, this can't happen to me,'” de Last Goodbye o el “and forget with this kiss” de Grace…o el “eternal life is now on my trail”...¡joder cómo lo flipaba!…José Luis y yo tocábamos las que podíamos… conseguimos el Sketches For My Sweetheart Drunk y los directos… todo era una obsesión buckleyiana y por supuesto, ahora que han pasado diez años me sentía con la obligación de escribir estas miserables líneas en su recuerdo, pero no con una obligación moral ni espiritual, no nada de eso. Me veía con la obligación o mejor dicho, el deber, de decir bien alto que la muerte es una ruina, y peor cuando golpea al talento, y que además de que putea que desaparezca alguien tan creativo es que, además, le echo de menos. Echo de menos las que hubieren sido sus nuevas canciones, esas que el río nos robó para el goce de otros, las que nunca conoceremos y que se han quedado estáticas como su propia eternidad. Y le despido con sus propias palabras:
“No hay tiempo para el Odio, sólo hay preguntas: ¿dónde está el amor? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es la vida? ¿Dónde está la libertad?” Eternal Life del álbum Grace, editado por Columbia en 1994
3 comentarios:
Hoy me ha gustado bastante tu columna.
No estaría mal un pequeño homenaje de Doctor Fausto a Jeff. ¿Te atreves con Forget her?
Muy bien por este recordatorio, yo tambiém le echo de menos.
Ahora mismo me pongo el Grace enterito y voy a gritar como nunca las etrofas que me sé.
Un abrazo.
Even in this world of lies
there's purity
por siempre jeff
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