jueves, 28 de junio de 2007

La Red. I Parte


Existen historias creíbles, pero falsas, que las aceptamos por su simple verosimilitud, así sin más. Y es eso lo que casi siempre nos pasa. Nos tragamos todo sin comprobar nada. Luego, cuando aparece la oportunidad de contar la historia, la repetimos como si fuéramos genios soltando Verdades absolutas, y lo que ocurre realmente, lo mejor de todo, es que somos unos necios y aquél que ideó o inventó la historia es, en verdad, el absoluto Genio. Lo de que el avestruz esconde la cabeza ante el peligro, es una de esas leyendas que se han convertido en casi verdad porque a nadie nos ha interesado preguntarnos porqué demonios un bicho tan alto y veloz iba a quedarse estático cuando se acojona. El riesgo -como ocurre con cualquier otro animal- debería acelerar las pulsaciones de tal manera que lo normal es que sintiera la necesidad de salir echando leches como un cohete y que no parase hasta transcurrido mucho tiempo. Y efectivamente, la otra historia dice que el avestruz echa a correr como un loco cuando siente el peligro cerca, y que cuando vemos alguno con la cabeza enterrada no es por miedo y sí, en cambio, por el sencillo motivo de que, al igual que el perro y otros animalejos, esconde su comida sepultándola. Yo hago lo mismo sólo en un supuesto: salgo corriendo en cuanto huelo el peligro. Sin embargo en cuanto a lo de la comida soy un poco más escrupuloso, a no ser que se trate de alimentar mi curiosidad en vez de mi estómago. En ese caso en vez de soterrar el alimento, lo que hago es buscarlo y rebuscarlo escarbando en el suelo más mágico que existe: Internet.
Darse una vuelta por la red es, muchas veces, más interesante que salir a la calle. En gran motivo porque – tantas veces lo he dicho- en la red todo el mundo te está ofreciendo algo; y a ver quién es el venerable que regala conocimiento o diversión en este mundo sin que pases por caja previamente. La red es una feria universal llena de rincones desde donde ofrecemos y nos ofrecen género; algo así como la biblioteca de Babel imaginada por Borges. Y, lo mejor de todo, también es aquello que detestan los plutócratas y políticos. Pero paso de que los tartufos sean hoy protagonistas de esto. […] Los anglosajones, tan afortunados ellos por la tecnologización de su idioma – perdón por lo abrupto del neologismo-, ya han enunciado un nuevo verbo: to google. Cuando quieren que busques algo en google te dicen google it; significa, más o menos: guguelízalo. Dicho más claro: búscalo en google. Así que buscando en google uno puede enterarse de que Elvis, además de pasearse por los U.S.A. soltando sonrisas fotogénicas, también pasó por ese fotomatón no tan fotogénico que se llama ficha policial.
O ver a Lennon, Yoko Ono y Warhol metiéndose mano (qué sosos pensarán los del orgullo gay).
Puedes ver al matrimonio Clinton antes de la elevación presidencial, y en verdad, en los ojillos de él ya había visos de concupiscencia.
También enterarte de que el 17 de agosto de 1974 un equilibrista francés, un tal Philippe Petit, anduvo sobre un alambre tensado en las azoteas de las anteriormente conocidas Torres Gemelas.
Y junto al equilibrista una prestigiosa marca de coches profetiza apocalípticamente una ciudad de Nueva York sin bahía.
Puedes echar un vistazo al Osario de Sedlec y a sus decorados de huesos humanos en Kutná Hora sin tener que preparar un viaje a la República Checa.

Puedes también merodear por ese pariente de google que se llama google earth y descubrir que a veces el azar es más jodío que el propio Diablo.
O entrar al rastro mundial que es ebay y comprobar que los mangantes y trileros del rastro también hacen su agosto en la red.
O que el tiburón más grande jamás pescado pesaba más de mil kilos.
O que una pitón revienta al eructar la digestión de un cocodrilo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Es curioso que con tanta red y globalización y tal cada vez el individuo está mas aislado, indefenso, agazapado, manipulado
No será que esta red conviene mucho al sistema o, no será que este sistema lo desvirtúa todo.
La red no existe fisicamente y por lo tanto toda esas posibilidades y toda esa información y toda esa mierda no llega a ningún sitio, se pierde en el infinito y nosotros tan contentos, que pena
Creo que mas bién la red es un mercadillo enorme donde consigues cosas solo para ti mismo, para engordar tu ego y tu aislamiento y tu autosuficiencia y ...ahhh!!! me cago en dios
la casa sin barrer

Anónimo dijo...

los blogs también sirven para engordar tu ego, si es que no lo tienes ya bien cebado

Anónimo dijo...

La red es maravillosa, tiene tantas posibilidades de aprender, de cultivar tu afan de curiosidad que me parece el mejor invento de este siglo. El aislamiento depende de los seres humanos, tener está información no debe privarte de salir con los amigos etc.. tú opinión es una forma de englobar a la sociedad y yo siempre digo que uno tiene los amigos que el mismo cultiva... no creo que la culpa la tenga la red. Simplemente es un medio como otro cualquier, todo con medida es beneficioso.
El articulo me parece fabuloso y las fotos son increibles sobre toda la de la estatua de la libertad ¿Es real esa imagen?

Anónimo dijo...

pero qué clase de necio/a eres tú? (me refiero al último anónimo)cómo que si la imágen es real? bueno y bueno, será posible?
Menuda apreciación, claro que la red es un medio de comunicación pero para ver fotos no hace falta un ordenador, coño!

Anónimo dijo...

¿un millon de dolares por una biblia firmada por jesucristo?

Anónimo dijo...

hay gente que siempre estará sola, en la red, en la realidad, en una ciudad de millones de personas, o donde sea.Esa gente solo está recelosa

Anónimo dijo...

Os habéis fijado que la cara del avestruz y el rostro de Samuel Becket son muy parecidos??

Anónimo dijo...

pero no su cerebro!

Anónimo dijo...

Desde la soledad se contempla el conjunto