
Parece que hoy no lloverá. Lástima. Bueno, yo digo lástima porque me gusta la lluvia, aunque hay mucha gente que única y exclusivamente la desea por el sensato motivo de la necesidad hídrica, y por tanto consideran molestos esos días. Molestos o fastidiosos que viene a ser lo mismo. Que si las calles son obstáculos difíciles de atravesar por culpa de las ordenadas ramblas; que si los coches, multiplicados esos días, olvidan su educación y parecen ir a la caza de charcos con su correspondiente calado en la sociedad; que si el pelo se ondula por el exceso de humedad; que si hay riesgo de que la luz se vaya y lo que conlleva para el continuo funcionamiento de la vida (esto es una chorrada que no se sostiene ni un segundo pero como se arguye lo incluyo); que si no tal; que si no cual. Pues sí ya sabemos: nunca llueve a gusto de todos. Pero sabemos que esos inconvenientes lógicos se pueden contrarrestar con su misma lógica y así, argumentar con fondo ético y moral todos los convenientes. No, no os preocupéis, no pienso echar un rollo de adoración a Zeus para convenceros de lo bueno que es la lluvia. A quien le guste bien y a quien no le guste también. Os quiero hablar de lo divertido que es la lluvia. Bueno, en realidad os quiero hablar de lo divertido que es, cuando llueve, ver a la gente bajo la lluvia. En especial la que va agarrada al paraguas: el utensilio más ridículo y útil que jamás inventaremos. Los hay grandes, pequeños, de colores, blancos, negros, estampados, feos, bonitos, de propaganda, de señora, de caballero,… seguro que algunos esconden en el puño un sable o un estilete de matarife, o alguna carta secreta, incluso las escrituras de propiedad de algún viejo castillo enrolladas y ocultadas en el vacío bastón del paraguas.
Supongo que de este invento se habrá hablado muchísimo y por eso no pienso seguir contando posibles modelos ni posibilidades de disimular cosas en el paraguas. Quiero hablar de la gente; de cuando vamos agarrados al paraguas como si fuéramos tranvías o coches de choque. De lo extraordinaria que se convierte la vida en los días que vamos agarrados a ellos… a veces ves a dos o más personas dentro de un minúsculo paraguas, introduciendo la cabeza para salvaguardarla del agua pareciendo a vista cenital enormes insectos… si el viento sopla fuerte puedes ver paraguas del revés mientras el propietario lo sujeta como si fuera un perro enorme y fiero que tira de la cadena con el mismo deseo de libertad que el propio viento… a veces la caballerosidad se acentúa con la lluvia y al ir con el paraguas cedes el paso con una gentileza propia de otros tiempo, levantando el paraguas como si fuera el sombrero, para permitir que alguien pase por tu lado… a veces ves a alguien pasear bajo su paraguas como si lo hiciese bajo un sol tibio y primaveral, suele caminar despacio, apenas se preocupa de su alrededor, acompaña su caminar silbando un pasodoble o tal vez I´m singing in the rain, rueda el bastón de su paraguas para que gire como un carrusel y si no lleva una gabardina a conjunto del paraguas no es porque no lo haya querido así…
También están los que no llevan paraguas ya sea por vergüenza o por olvido... algunos van pegados a los edificios como si fueran salamandras y aprovechan la cubierta que ofrecen los balcones para certificar lo innecesario del paraguas… a veces ves correr a gente (sobre todo jóvenes) cruzando las calles como si fueran gatos temerosos del agua… quizá haya algún niño que calzado en katiuskas salte de charco en charco con la inocente intención divina de separar las aguas…también resulta simpático ver a los que sorprendidos por la furia de los cielos agarran lo primero que tienen a mano y se lo enfundan a la cabeza, ya sea una bolsa de plástico, la chaqueta o una silla.
Pues sí, lástima que hoy no llueva. Hoy volveremos a estar en la calle con la normalidad de nuestro clima y sólo algún precavido llevará su paraguas cerrado en su mano. Tal vez no sea sólo su paraguas y enrollado al puño de su bastón esconda un mapa en el cual diga dónde diablos se han escondido las abejas.
4 comentarios:
extrañas lluvias, tal vez en algún lugar alguien puso "make it rain" del viejo Tom Waits a volumen 11... XD
muy bueno lo de las abejas; espero que nadie descubra nunca qué ha sido de ellas
... las abejas se han escondido porque tienen miedo.
No me gusta la lluvia. Las gotas perecen a nuestros pies, anuncian una gran catástrofe.
Me gusta la lluvia, tras los cristales. Me aguardan del fin de los días.
Las abejas son listas...por eso nosotros seguimos aquí...
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