lunes, 30 de abril de 2007

El espejo de la escritura



Hoy es el último día de abril y quiero escribir este artículo con la intención de superar mi tope mensual: en el mes de febrero publiqué cuatro artículos. He conseguido (estando como estoy en ahora me suena extraño el pasado) que abril sea el mes en el cual sobrepase la media de, más o menos, un artículo por semana; así que con éste ya son cinco.
Escribir es al pensamiento lo que el espejo al vestirse. Uno primero elige, siempre con dudas, qué ropa es la apropiada según el tipo de acción. Si se va al trabajo, si se va al teatro, si se va al campo o si se va a la playa - aquí sí que sin ningún tipo de duda- escogemos lo adecuado… Hoy he elegido lo que leéis… Tras la elección viene el experimento: ver que tal camisa vaya con tal corbata; o los pantalones, no obstante de excelente lino, vayan bien con los zapatos de serraje italiano; cerciorarse de que el tiempo es prudente asesor; y ese largo etcétera que todos de sobra conocéis: el cedazo bajo las ideas que dejará sobrevivir lo realmente personal… Pues bien, he elegido lo que leéis… Luego del experimento viene la tentativa, o tentativas, puesto que como no somos río podemos probar diferentes caminos las veces que nuestra voluntad quiera y la paciencia desee. Si la primera tentativa es satisfactoria estaremos en lo que los artistas llaman estado de gracia y nuestras ropas parecerán realmente modernas, únicas además de útiles e impulsarán nuestro ego tan arriba que la hermosura será nuestra propiedad privada. Lo normal es que no seamos tan artistas y necesitemos varias tentativas, bien porque el estado de gracia es cualquier cosa menos estado, o bien porque casi siempre accedemos a la hermosura mediante allanamiento de morada. Pero bueno, el caso es que con nuestra sencillez también superamos la tentativa y ya vestidos, nos enfrentamos con el que muchas veces es nuestro mejor amigo y otras más, el peor enemigo: el espejo. Ante el espejo se produce la comprobación, la verdadera demostración que nos reconocerá que la elección si no fue la mejor, al menos estuvo acertada; justificará mejor que un psicoanalista nuestro experimento; ayudará a olvidar las penurias de las tentativas y comprobaremos que lo reflejado no ha escapado mucho del rigor ideado.
Se ha conseguido escribir, se ha conseguido vestir. Contentos de refrendar nuestro ideario nos enfrentaremos a las miradas y lecturas, que siempre son juicios o prejuicios, de los demás. Tendremos “amigos” que alegrados por nuestra elección dirán con entusiasmo “qué elegante vas hoy”. Otros callarán porque no suelen fijarse en las ropas. Habrá aquellos que reirán, o criticarán, o analizarán nuestros experimentos sin que sepamos seguro si ríen, o critican, o analizan por ocultar su falta de atrevimiento. Éstos últimos olvidan algo importantísimo en la vida. Ellos saben de sobra que hay que elegir bien. Todavía saben mejor que el experimento es tan necesario como las tentativas. Sin duda la comprobación sería lo que mejor sabrían hacer. Pero jamás saldrán a la calle con seguridad, puesto que les faltará la experiencia de repetir y repetir y repetir algo. La experiencia de mirarse una y otra vez al espejo. La experiencia de leerse una y otra vez el pensamiento.
Y bueno, parece que he cumplido mi objetivo y ya son cinco los artículos este mes (añado que el pasado ahora no me ha sonado tan extraño).

9 comentarios:

felix dijo...

¿nos damos una pajita frente al espejo?

ulk dijo...

Sr. Pascull!
Sepa que aunque no deje comentario alguno, siempre que puedo leo atentamente sus reflexiones, pensamientos y opiniones.
Un abrazo

Sync dijo...

He estado de acuerdo contigo muchas veces, pero en este artículo no. Los pensamientos y opiniones es algo interno. la ropa externo. Este matiz hace que todo lo demás también sea diferente. Uno puede vestirse aparentando lo que no es, y tiene la mayor y más sabia de las opiniones... Yo no voy a ir aparentando, prefiero dejar que todos conozcan "lo interno".

Pascual Pérez dijo...

Sync... sólo me refería a escribir como hábito, y aunque estoy de acuerdo con lo que dices, nunca sabes cuánto esfuerzo o tiempo se necesita para encontrar lo interno y aún así, cuando lo hallamos no todos solemos mostrarlo alegremente: ocurre lo mismo con la desnudez cuya pureza sólo es mostrada tal y como es con la inocencia de la niñez; parece como si en la conciencia de la humanidad existiese algo de pudor en mostrase tal y como es. Es tal vez por ello que los escritos que muestran mayor integridad espiritual (o conciencia) son los menos...y absolutamente los mejores.

Anónimo dijo...

Parece mentira que tanta payasada pase inadvertida.

Fo x ter dijo...

Ni el mismísimo Samuel Beckett lo hubiera expresado mejor, sigue así, campeón.

Sync dijo...

No creo en lo puro.Todos estamos empapados de un magma incandescente. A veces fluye tranquilamente, otras hace que el volcán erupcione... lo profundo es más difícil de encontrar pero más fácil de llegar.
Lo externo puede ser mentira e incluso "pecado". Y los niños tampoco se salvan...

Anónimo dijo...

Uy, este tipo de dónde ha salido.
¿esto qué es?, ¿un blog de pedantes?

Pascual Pérez dijo...

Bien, parece que la taberna se anima. Hace falta algo de música... así que pinchen el vídeo que hay sobre la foto y abandonen sus polémcias. (I told you what)